¿El linaje en las razas caninas predispone su comportamiento?

¿El linaje en las razas caninas predispone su comportamiento?

Por: MVZ Marisol León Chirinos

Etóloga Clínica Veterinaria

 Sabemos  que el proceso de domesticación del perro se produjo  hace unos 15,000 años, y que el factor de selección que utilizó el ser humano fue la docilidad, (Serpell et al 2014). En la actualidad existe una diversidad de razas caninas que puede llegar a 400 según algunos registros. Los estándares raciales en la población canina siguen siendo el principal interés de los criadores, logrando de esta manera que las razas inscritas y en reproducción estén respaldadas por un exhaustivo control de sus progenitores por varias generaciones.

¿Contar con 400 razas significa que deberíamos utilizar 400 diferentes formas de crianza? No necesariamente, la etapa inicial de  vida para cualquier canino, sea o no de raza, es exactamente la misma. La gran diferencia radica en el ambiente en el que se desarrolla cada uno, dicho  ambiente tiene una influencia de 60 a 80% y repercute directamente en su comportamiento, por tanto estamos hablando del factor más importante. Suponiendo que el perro cuidadosamente seleccionado, haya pasado por un correcto inicio de impronta y socialización con sus congéneres (padres y hermanos) y sea llevado a su nuevo entorno a partir de las ocho semanas, según lo que afirman la mayoría de los especialistas conductuales, este cachorro sigue estando en el periodo crítico, es decir en la formación de su parte cognitiva y emocional, periodo que recién  acaba aproximadamente entre la 12va y 16va semana de vida, lo que significa que los aprendizajes (buenos o malos) influirán directamente en su comportamiento futuro. Dicho esto, ¿deberíamos pensar en escoger el mejor procedimiento a seguir con nuestro perro de raza? La respuesta más probable es SÍ, el desarrollo emocional debe cuidarse tanto como el desarrollo fisiológico, y debe fortalecerse en los primeros meses de vida, realizando una correcta socialización con el entorno. Eso significa incluir a todo lo que podamos incluir en el procedimiento (personas, rutinas de vida, otros perros y animales)

Las actividades que involucren a las diferentes razas de perros sean exposiciones caninas, rescate, asistencia, cacería o guardianía, no están exentas de preocuparse por la formación del comportamiento (mitad medio ambiente y mitad genética) de la raza escogida ya que se supone que el comportamiento que aporta la genética no es suficiente. Ninguna raza está exceptuada como para no preocuparse por la formación de su comportamiento, ya que tanto el  ambiente como la genética son artífices de dicho comportamiento.

Hoy en día el término bienestar animal está de moda y se relaciona directamente con proporcionarle a nuestra mascota los cuidados necesarios. Las personas amantes de las razas caninas  saben qué pueden esperar de una raza en particular; con la experiencia acumulada en muchos años, los criadores saben a muy temprana edad cuál de todos los cachorros puede llegar a ser un futuro campeón, claro está que la genética no actúa por si sola y que debe ir acompañada de un meticuloso trabajo para que estas joyas puedan brillar realmente en un ring de juzgamiento. Esto implica sesiones de trabajo exigentes para que dichos especímenes  puedan cumplir con las exigencias de la competencia, que como algunas veces comienzan a muy temprana edad nos lleva a la pregunta  ¿Estarán todos preparados para soportar esta presión? La respuesta es muy relativa porque el desarrollo emocional de nuestras mascotas debe procurarse con tanto cuidado como el que se realiza cuando preparamos a nuestros perros para el concurso más importante.

Los perros  sienten fuertes  emociones, la frustración y alegría los acompañan en todo momento, la afinidad y la antipatía por sus congéneres es innegable, emociones que están presentes  en cualquier canino, su desarrollo cognitivo está más que probado. El mapeo conductual de las diferentes razas de perros ha mantenido ocupados a los investigadores a lo largo de la historia  desde Scott y Fuller, en los años 60, luego Hart y Hart en los años 80, Serpell en el 2014 solo por citar algunos ejemplos. La inquietud de estos científicos ha sido  demostrar que  todas las razas tienen los  mismos requerimientos emocionales, por tanto si hablamos de una diferencia racial, esta sería inherente al  grupo de nacimiento, es decir si es un perro de guardianía resistirá más la presión de algunos trabajos y tendrá mayor el autocontrol que otras razas, etc.

Entonces podríamos afirmar que el linaje en las razas caninas predispone su comportamiento, definitivamente SÍ, pero solo en cierta medida. El factor más importante y por obvias razones subestimado es la influencia del medio en que vive y la responsabilidad que tiene su dueño o criador en que ese ambiente sea el adecuado.

 

 

 

 

 

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Director General

Marisol Arbulú

Dedicado a esos seres de cuatro patas, narices frías y ojos vivaces que lo dicen todo, aquellos que no piden nada a cambio y que siempre logran reafirmar mi respeto, admiración y amor. A ellos, que son mi inspiración para crear.

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