Articulo Médico: Cuidados Veteranos

Articulo Médico: Cuidados Veteranos

Al igual que nosotros, nuestras mascotas también envejecen. Sus vidas, mucho más cortas que las nuestras, también han comenzado a incrementarse durante las últimas décadas. Esto es gracias a los avances médicos, la buena alimentación y los cuidados adecuados en casa.

Así, hoy en día, razas pequeñas que vivían 15 años, logran pasar los 18; perros de tamaño mediano que llegaban a los 12 o 13, están pasando los 15 años y los grandes o gigantes pasaron de vivir menos de 10 años a superar los 13. Este incremento en edad ha venido acompañado de una serie de problemas asociados a la vejez que no veíamos antes, porque nuestras mascotas no llegaban a estas edades tan avanzadas. Todo indica que en las próximas décadas este incremento en la expectativa de vida de nuestras mascotas continuará creciendo.

 

Los signos más comunes para caer en cuenta que su mascota está envejeciendo son el aparecimiento de canas en el borde de hocico y ojos, la pupila de los ojos se va blanqueando, es porque el cristalino se va opacando con el pasar del tiempo, disminuye el rendimiento físico, ya no camina la misma distancia de antes o se cansa más rápido e incluso le toma más tiempo recuperarse de una caminata de rutina. También podemos encontrar cambios de comportamiento asociados al síndrome de disfunción cognitiva, que es un deterioro del cerebro; disminución del interés por las caricias o el contacto, saludan con menos énfasis, pérdida de memoria, aparecen problemas de eliminación inadecuada, responden peor, o no responden, a órdenes que antes conocían, no reconocen a los propietarios, etc. La desorientación es común, se pierden en lugares conocidos, intentan pasar por el lado equivocado de la puerta, son incapaces de esquivar ciertos obstáculos o se quedan parados delante de ellos. En animales con edad muy avanzada se altera el ciclo sueño vigilia: duermen por el día y no descansan por la noche.

 

El manejo de una mascota adulta mayor, es viable. Cada vez más veterinarios están familiarizándose con los cambios y nuevas necesidades de nuestras mascotas en estas avanzadas edades. Por lo general, un buen diagnóstico necesita análisis de sangre/orina, ecografía abdominal y radiografía de tórax, anual o semestral según se presenten patologías. Para controlar problemas crónicos, hay terapias de sostén y rehabilitación que permiten mantener la calidad de vida de las mascotas por mucho más tiempo y condiciones que hace unos años nos hubieran forzado a tomar la decisión de ponerlos a descansar.

 

La alimentación de nuestros ancianos es sumamente importante. Tal como con las demás funciones de nuestro cuerpo, con la edad, digerir ciertos alimentos se hace más complicado, a tal punto que ciertas comidas pueden caer pesadas o mal. Por otro lado con el aumento de la edad, tal como nosotros, los perros van a preferir la comodidad y el descanso a las aventuras de su juventud. Esto se traduce en la reducción de la actividad física, por lo que gastan menos energía que antes. La comida apropiada debe tener menos calorías y nutrientes más digeribles y mucha fibra para ayudar el tránsito intestinal. Hay fórmulas de diversas marcas en el mercado con precios muy variados dependiendo de su calidad y procedencia.

 

Suplementar a nuestros ancianos con comprimidos de glucosamina, chondroitin y MSM va a ayudar a controlar el desgaste de las articulaciones propio de la edad. En el mercado hay disponibles dietas medicadas para problemas de corazón, hígado, riñones, articulaciones, alergias, etc. Es necesario que el paciente sea correctamente diagnosticado por un médico veterinario colegiado y que este recete el cambio de dieta. Una dieta inadecuada puede ser tan peligrosa como una enfermedad.

 

El peso es el factor de riesgo imperativo en el desarrollo de enfermedades neuromusculoesqueléticas, sobre todo en la etapa de vejez, ya que va disminuyendo la fortaleza, resistencia y flexibilidad muscular. Una rutina de ejercicios que la mascota adulta mayor resista 10 / 20 minutos, 1 o 2 veces al día, los ayudará a mantenerse en forma.

 

Deben dormir bajo techo y en un ambiente cálido pues los dolores articulares suelen empeorar con el frio y la humedad. El piso debe ser áspero o antideslizante y de preferencia plano para prevenir caídas, asimismo evitar escaleras ni muebles por el mismo motivo. Corte las uñas de su mascota cada 3 o 4 semanas, eso permitirá que tenga una buena adherencia al piso. Por este mismo motivo hay que mantener corto el pelaje que crece entre las patas, así evitaremos resbalones y caídas de las cuales podrían no recuperarse.

 

Las vidas de nuestras mascotas suelen ser mucho más cortas que las nuestras y en la mayoría de casos, va a depender de nosotros elegir el momento en que finalmente nos dejen. Es nuestra responsabilidad determinar cuándo es absolutamente necesaria. Muchas condiciones pueden llevarnos a tomar la decisión final. Condiciones que terminales o que van a causar mucho sufrimiento son comúnmente el motivo de la eutanasia. Por ello, debemos pensar en si nuestra mascota verdaderamente está sufriendo, si existe un tratamiento para controlar o curar la condición que lo aqueja, los riesgos que implica, si tiene mucha dificultad para respirar, moverse o comer, si siente mucho dolor, su estado de ánimo y cualquier otro criterio que la familia o su veterinario considere pertinente.

 

Cuando la decisión de darles el descanso final es inevitable, es necesario considerar dónde y cómo se va a hacer. Es un procedimiento que debe ser realizado por un médico veterinario colegiado que tenga acceso al conocimiento, las instalaciones y materiales necesarios para que sea lo menos estresante posible. Cada vez más veterinarios optan por realizar el procedimiento mediante una sedación profunda, como si fuera a operar a la mascota; luego se le lleva a un nivel más profundo, a una relajación de la que ya no volverán.
Muchos profesionales realizan el procedimiento en casa, en un ambiente íntimo donde el paciente se encontrará más a gusto, rodeado de su familia y seres queridos. Si se realiza de manera correcta y humanitaria, el paciente se relajará y quedará dormido como si se tratara de una siesta. En algunos casos puede haber temblores o movimientos involuntarios durante la sedación, de los cuales el paciente no es consciente, pero para la familia puede ser un poco dramático.

 

Finalmente, cuando nuestra mascota nos ha dejado, tenemos que pensar en el trato que recibirá el cuerpo. Muchas familias prefieren enterrar a sus mascotas en el jardín. Para quienes no tienen esta opción, hay servicios de cremación disponibles a través de los médicos veterinarios, quienes los orientarán sobre las opciones disponibles.

 

 

 

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Director General

Marisol Arbulú

Dedicado a esos seres de cuatro patas, narices frías y ojos vivaces que lo dicen todo, aquellos que no piden nada a cambio y que siempre logran reafirmar mi respeto, admiración y amor. A ellos, que son mi inspiración para crear.

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